Ácido hialurónico: qué es y para qué sirve

Ácido hialurónico: qué es y para qué sirve

Si te apasiona el mundo de la cosmética y el cuidarte, seguro que has escuchado esta palabra repetida mil veces. Pero, ¿te has parado a pensar que es el ácido hialurónico? ¿Para qué sirve? ¿Cuáles son sus propiedades? Y, ¿es realmente tan eficaz como lo pintan?

Esta sustancia se encuentra de forma natural en nuestro organismo y es un fantástico aliado para cuidar la piel.

Es más, una de sus propiedades más interesantes es su capacidad para retener el agua en los tejidos. Es esta habilidad lo que lo convierte en un increíble componente de los productos pensados para el cutis, pues sirve para luchar contra las arrugas y la pérdida de volumen.

Aunque mejor vayamos por partes. Para resolver todas estas preguntas que he planteado al principio, voy a hacer un breve repaso sobre las principales características y ventajas de este componente.

Conceptos básicos a tener en cuenta

En la actualidad parece que su nombre está en todas partes. Pero no siempre fue así, pues el ácido hialurónico, también conocido como glucosaminoglicano en el ámbito medicinal, no empezó a hacerse popular en la cosmética hasta mediados de la década de los 90.

Eso sí, desde entonces nunca nos ha abandonado. ¿A qué se debe este hecho?

De entrada, a sus propiedades naturales como activo antiaging. Este componente aparece en multitud de tejidos y órganos de nuestro cuerpo, desde la epidermis hasta el cartílago, pasando por los tejidos conectivos o el líquido sinovial.

Y su principal misión es la de atraer y retener agua, de forma que los distintos tejidos se mantengan sanos, elásticos y en óptimas condiciones.

En base a dónde se agrupe, puede tener también otras funciones, como la de ser un reconstituyente, ser un agente hidratante y de soporte que mantenga la piel joven o evitar las dolorosas fricciones en las articulaciones.

Es decir, que cumple una serie de tareas que evitan el envejecimiento y el progresivo deterioro de la piel, aportando en su lugar firmeza.

Teniendo en cuenta que una vez se superan los 50 años de edad el cuerpo solo mantiene la mitad del ácido hialurónico del que disponía, es normal que se haya convertido en un ingrediente clave en los tratamientos estéticos, pero también en otro tipo de terapias medicinales.

Por eso también su uso diario es especialmente recomendable a partir de cumplir los 35, que es cuando el rostro empieza a sensibilizarse y perder hidratación, con la consecuente aparición de arrugas.

Y, ¿cómo es más conveniente incluirlo en tu rutina? ¿En inyecciones, en suplementos alimenticios o a través de cremas? ¡Lo explico en los próximos apartados!

Los diferentes tipos de ácido hialurónico

Para empezar, es importante que hablemos de qué manera puedes encontrar el ácido hialurónico, para que sepas cuál es la que más te conviene a la hora de aplicarlo, pues son muchísimos los productos que lo incluyen entre sus principales ingredientes en la actualidad.

1

En el caso de las cremas, muchas de ellas lo contienen por síntesis. O, lo que es lo mismo, de manera que su función sea la de penetrar en la piel y mezclarse con el ácido hialurónico natural que se encuentra en ella, de forma que promueva la producción propia de una cantidad mayor, lo que a su vez mejora el aspecto general y le otorga brillo.

Así, nos topamos con dos formas fundamentales de utilizarlo. Las terapias externas, que se aplican mediante cremas o serums con altas concentraciones de ácido hialurónico, que son tratamientos menos invasivos. Y las internas, terapias especializadas que actúan desde dentro del cutis.

En esta última categoría es donde se encuentran los productos inyectables, usados especialmente en la medicina estética o el tratamiento de ciertas patologías de las articulaciones, que actúan desde el propio interior de la piel, devolviéndole el volumen inicial y aportando una fuerte hidratación.

En estos casos, lo encontramos en forma de gel y hay dos grupos mayoritarios: los reticulados, que son más densos y, por tanto, mantienen la estabilidad durante un tiempo prolongado de hasta nueve meses; y los no reticulados, mucho más líquidos y volubles, pues aguantan un máximo de tres meses.

Sus usos aplicados a la estética

Vale, aunque hasta ahora he hablado mucho de sus maravillosas cualidades y las he mencionado por encima, todavía no he profundizado en cuáles son exactamente sus consecuencias al aplicar el ácido hialurónico en la piel y en por qué es ideal incorporar este producto en tu rutina.

En relación a los cosméticos habituales, fomenta una hidratación a fondo, incluso en las capas más profundas de la piel. De esta forma retrasa la aparición de arrugas, la acentuación de las líneas de expresión y la flacidez.

Pero, si hay un campo en el que realmente haya sido revolucionario, es en el de la medicina estética, donde se ha convertido en el tratamiento rey para hacer frente a las arrugas, convirtiéndose en el sustituto ideal del botox. Y, ¿en qué zonas es más eficaz?

  • Las de la frente.
  • Las del entrecejo.
  • En la zona de los pómulos.
  • Las patas de gallo que se dan en los ojos.
  • Los surcos nasogenianos, que aparecen rodeando la nariz hacia los laterales de la boca.
  • Las comisuras labiales y la línea del contorno de la boca, incluidos los pliegues peribucales.

Sus efectos han sido demostrados clínicamente como indica este estudio, pues su inyección intradérmica activa los fibroblastos, estimulándolos y fomentando la formación de colágeno.

Por tanto, su uso es especialmente eficaz en la zona del rostro y funciona hasta en personas de avanzada edad.

Principales ventajas para la piel

Una vez aclarado todo esto, ha llegado el momento de explicar punto por punto cuáles son los efectos que consigue y todo lo que aporta a nuestra piel el ácido hialurónico.

1. Hidratación a fondo

Como ya he dicho, retiene el agua para que la piel se mantenga elástica. Su poderosa capacidad de absorción es lo que la ha situado en el top de los ingredientes cosméticos.

2. Fomentar la creación de colágeno

Su uso promueve la creación propia del colágeno que aparece de forma natural en la piel, un elemento esencial para mantener su firmeza y darle soporte.

3. Ayudar al rejuvenecimiento de la piel

A través de conseguir una profunda hidratación, la piel se vuelve más elástica y mejora su aspecto general, recuperando un cutis más terso y luminoso.

4. Reducción de las arrugas

Por último, pero no por ello menos importante, es capaz de rellenar la piel, suavizar las líneas de expresión y darle volumen a la dermis, lo que a su vez reduce las arrugas que se forman con el paso del tiempo.

Esto también se puede aplicar a la zona de los ojos, pues sirve para reducir las ojeras.

Cómo usarlo: ¿Dónde y cómo damos con él?

En cremas o en inyección, seguro que a estas alturas este punto ya ha quedado claro. Pero no es la única manera de encontrar el ácido hialurónico, pues también se da en complementos alimenticios.

Así que vamos a analizar bien cómo puedes encontrarlo y cuáles son las mejores formas de aplicarlo.

En cremas para la piel

La manera más sencilla de hacer uso del ácido hialurónico. Solo tienes que encontrar un buen producto antienvejecimiento que lo contenga y usarlo a diario. Aquí tienes algunas opciones por las que empezar.

De esta manera, obtendrás de forma fácil todas las ventajas que se tratan en el anterior punto.

Por ejemplo, en caso de duda te recomiendo la crema Antiage de Nezeni Cosmetics, que solo contiene ingredientes naturales y eficaces, por lo que los resultados son óptimos.

A través de inyecciones

De esta manera se introducen bajo la dermis, donde crea una malla que fomenta el correcto funcionamiento de los tejidos, alisa la piel, rellena las áreas en las que se ha inyectado y mantiene bien la hidratación.

Además, acelera el proceso de curación al aplicarse en las articulaciones, por lo que es un buen tratamiento en casos de artrosis.

Complementos alimenticios y otros usos

Otra manera habitual de encontrar el ácido hialurónico es en complementos alimenticios, muy útiles si queremos regenerar los cartílagos, recuperarse de las lesiones articulares (en tobillo, rodilla o falanges, entre otros, motivo por el cual lo usan los deportistas de élite) o mejorar en general la producción propia de colágeno.

Además, su ingesta hace que no actúe solo en la piel, sino en otras zonas del cuerpo. Y es que este componente tiene multitud de aplicaciones médicas. Por ejemplo, sirve para sustituir el líquido sinovial perdido en las artroscopias.

También ayuda en enfermedades de tipo degenerativo de las articulaciones, como es el caso de la artrosis, pues regenera el cartílago y reduce el dolor. Mientras, en el mundo de la odontología se emplea para regenerar encías, cicatrizar heridas y cuidar la mucosa oral, entre otras.

Por último, asimismo cuenta con aplicaciones más íntimas. Al introducirse en la vejiga, ayuda frente a la cistitis intersticial. Es muy útil durante la menopausia, cuando las paredes vaginales se ven afectadas y pierden su lubricación natural.

Para luchar contra estos síntomas, hay mujeres que optan por las inyecciones de ácido hialurónico reticulado, que rellena los pliegues subcutáneos de la zona, fomenta la producción de colágeno y solo necesita de una aplicación para ser eficaz.

Efectos secundarios y contraindicaciones

De entrada, no tiene grandes efectos secundarios asociados, pero lo mejor siempre es informarse a fondo y consultar con un especialista en caso de duda.

Asegúrate de que no padeces ninguna alergia que pueda afectar si te aplicas ácido hialurónico.

Respecto a las contraindicaciones más frecuentes, las de las inyecciones son mayores, pues es un tratamiento más agresivo y, por tanto, puede desencadenar tras su uso enrojecimientos, molestias suaves e incluso la aparición de pequeños bultos.

Por su parte, las cremas son mucho más suaves con la piel. Si sufres de dermatitis, quizá te deje el cutis algo rojo, pero, salvo que seas alérgico, es muy difícil que los problemas se conviertan en algo más grave, por lo que no debes preocuparte.

Así que ya sabes, no te olvides de leer siempre los componentes de los productos que usas. ¡Que más vale prevenir que curar!

Conclusión final

Para terminar, solo me queda decirte que espero que te haya quedado claro que es el ácido hialurónico, cuáles son todas sus ventajas y qué manera de aplicarlo es la mejor para que la incorpores en tu rutina de cuidados.

Mi consejo es que pienses bien en las necesidades de tu cutis, en las mejoras que buscas y, en función a eso, te decantes por un método u otro.

Aunque, ante la duda, las cremas serán tus mayores aliadas para conseguir una piel más sana, joven y cuidada.

Lo último