Ceramida, qué es y para qué sirve

Ceramida, qué es y para qué sirve

¿Sufres de piel seca, brotes de eczema, o incluso de psoriasis? ¿Te gustaría tener una tez más hidratada, bonita y sana? Entonces seguro que has oído hablar de las ceramidas.

Se trata de un ingrediente imprescindible para el cuidado de la piel que se incluye en todo tipo de productos y tratamientos de belleza. Sin embargo, ¿sabes que es en realidad la ceramida, y lo que puede hacer por tu piel? Sigue leyendo para averiguarlo.

¿Qué son las ceramidas?

Son, en pocas palabras, lípidos (grasas) que se producen de forma natural en nuestra capa superior de la piel.

Constituyen más del 50% de su composición -se encuentran en altas concentraciones dentro de la membrana celular-, por lo que no es de extrañar que desempeñen un papel tan importante en la protección de tu dermis contra las amenazas del medio ambiente.

¿Para qué sirven?

Básicamente, ayudan a la piel a retener la humedad, lo que hace que esté hidratada y tenga una sensación de suavidad.

Si las células de nuestra epidermis son los ladrillos de una casa, las ceramidas son el mortero que las mantiene unidas y perfectamente estructuradas, y forma una capa protectora que ayuda a prevenir la pérdida de humedad y el daño visible de los factores estresantes del medio ambiente.

Además de mantener la tez suave y con un tacto flexible, desempeñan otro papel importante.

Como parte de la barrera de la piel, ayudan a protegerla de la exposición a los agresores ambientales como la contaminación y el aire seco.

Por otro lado, cuando la epidermis no contiene suficientes ceramidas, se nota. La barrera se ve comprometida, lo que resulta en sequedad e irritación.

De hecho, investigaciones recientes han vinculado bajos niveles de ceramidas con diferentes condiciones de la piel, incluyendo la dermatitis atópica (el nombre científico del eczema).

En este post tienes más información acerca de la dermatitis atópica.

Si lo piensas, tiene todo el sentido: Una de las principales funciones de nuestra piel es protegernos de las agresiones externas.

Y cuando no tenemos la proporción adecuada de estos lípidos, la barrera cutánea no funciona de forma óptima, lo que repercute negativamente en la salud de nuestra dermis.

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Si las producimos de forma natural, ¿Porqué las perdemos?

Sí, la dermis joven produce muchas ceramidas de forma natural. Pero a medida que envejecemos, se van agotando con el tiempo.

Concretamente, después de los 20 años, el cuerpo produce menos cantidad, perdiendo un uno por ciento al año. Para cuando tengas 30 años, habrás perdido cerca del 40 por ciento de las ceramidas, y para cuando tengas 40 años, habrás perdido el 60 por ciento.

Aunque no podemos evitar que nuestros cuerpos envejezcan (por más que lo intentemos), hay un par de factores, no tan inevitables, que pueden reducirlas.

Los niveles y la calidad de estos lípidos en la epidermis también pueden verse afectados por la exposición al sol, la contaminación, los cambios estacionales (como el aire frío y seco del invierno) y el uso excesivo de jabones o exfoliantes, que pueden alterar el equilibrio del pH de la tez.

Básicamente, cualquier cosa que despoje a tu epidermis de su grasa natural puede hacer que sus niveles se vean afectados, incluyendo limpiadores faciales agresivos, detergentes fuertes y la exposición a solventes, como el desinfectante para manos.

Otro factor que afecta a nuestros niveles de ceramidas, y a la salud general de nuestra tez es -lo has adivinado- nuestra alimentación.

Consumir una dieta que carezca de ácidos grasos esenciales puede alterar la barrera natural contra la pérdida de humedad.

Los ácidos grasos se pueden encontrar en las nueces, las semillas, los pescados grasos como el salmón y también en los aguacates.

La soja, los huevos, los lácteos, el germen de trigo y el arroz integral son buenas fuentes que pueden aumentarlas. En cambio, una mala alimentación rica en grasas saturadas, azúcar y sal pueden agotar sus reservas.

E incluso algunos medicamentos, como los reductores del colesterol, también pueden alterar los niveles de ceramidas y lípidos en la capa externa de la epidermis.

Todos estos factores llevan a una barrera cutánea dañada, causando una tez seca y áspera, con arrugas -especialmente alrededor de los ojos y las mejillas-, enrojecimiento, irritación y deshidratación.

Aquí tienes más recomendaciones para hacer frente a la tez seca en la cara.

Cómo prevenir su pérdida

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La buena noticia es que el uso de los productos adecuados para el cuidado de la piel puede ayudarnos a reponer los niveles de ceramida, y así restaurar la barrera protectora.

El uso de estos productos no sólo nos ayudará a restaurar los niveles de humedad, resultando en una piel más suave y tersa, sino que también pueden servir como un tratamiento eficaz para aquellas personas con psoriasis o eccema.

Tipos

Aunque nuestra dermis contiene 9 tipos diferentes de ceramidas, sólo unas pocas de ellas se utilizan en los productos para el cuidado de la piel.

Algunas empresas optan por nombrarlas utilizado por su nombre INCI (cada tipo tiene un número), mientras que otras utilizan el sistema de "Motta" que utiliza una designación de 3 letras.

A veces, las marcas pueden incluso optar por referirse a ellas por sus nombres químicos, lo que complica aún más las cosas.

Aquí tienes una lista con todos sus nombres:

  • Ceramida 1 = Ceramida EOS
  • Ceramida 2 = Cermamida NS = N-estearoil esfinganina
  • Ceramida 3 = Ceramida NP = N-estearoil fitoesfingosina
  • Ceramida 4 = Ceramida EOH
  • Ceramida 5 = Ceramida AS
  • Ceramida 6 = Ceramida AP = α-hydroxy-N-estearoil-fitoesfingosina
  • Ceramida 6 II = Esfingosina caproílica
  • Ceramida 7 = Ceramida AH
  • Ceramida 8 = Ceramida NH
  • Ceramida 9 = Ceramida EOP

Las utilizadas en los cosméticos a menudo se derivan de plantas (fitoceramida) o se fabrican sintéticamente.

Pero el problema de las de origen vegetal, es que sólo son capaces de hidratar la piel, no pueden enseñarle a comportarse de forma más joven y saludable.

También pueden derivarse de la piel animal y humana -esta versión contiene ambas propiedades-, pero no son una opción muy ética.

Las versiones sintéticas son una solución eficiente y ética. Son estables, hidratan la epidermis y le enseñan a comportarse de forma más joven y saludable.

Aunque han tenido mala reputación en el pasado, ya que no se absorbían bien, las nuevas variaciones no tienen este problema.

También hay algo llamado "pseudo-ceramida", que es un lípido que tiene propiedades similares a las verdaderas, pero con una estructura molecular diferente.

Ingredientes como la fitoesfingosina y la esfingosina son precursores de las ceramidas, pues estimulan la piel para que las produzca.

¿Qué resultados puedes esperar de un producto con ceramidas?

La aplicación de productos para el cuidado de la piel debidamente formulados -y correctamente envasados- con estos lípidos, ayuda a aumentar los niveles de ceramidas en general.

Incluso si la cantidad es baja, tiene algún efecto beneficioso. Un estudio japonés mostró un aumento en el contenido de humedad de la piel de más del 100 por ciento.

Además de una correcta hidratación, ayudan a fortalecer la barrera cutánea y evitar la pérdida transepidérmica de agua. Esto da como resultado una tez más suave y firme, una reducción de las líneas finas y las arrugas y una menor irritación.

Son particularmente eficaces en el tratamiento del eccema o dermatitis atópica. Esto es porque las personas que tienen esta condición tienen menos ceramidas en la capa externa de su piel, en comparación con las personas con una dermis normal.

Los enfermos de psoriasis también tienen deficiencias de algunos tipos.

Por eso, el uso de productos que contienen estos lípidos, como esta selección de cremas para la dermatitis atópica puede mejorar estas condiciones.

Lo mejor de todo es que pueden aplicarse de día o de noche, y durante todo el día, así que espárcelos por toda la cara en cualquier momento y lugar... y no olvides tu cuerpo, labios y cabello.

¿Mi veredicto? No hay necesidad de incorporarlas en el limpiador facial -porque simplemente se irán por el lavabo durante el aclarado-, pero sí que deben estar presentes en serums, como este de Elizabet Arden hidratantes, esencias, mascarillas y tratamientos corporales y faciales.

Y he dicho lo del envasado correcto porque muchos ingredientes antienvejecimiento no son estables. Esto significa que su eficacia se reduce cuando se exponen a la luz y al aire, de forma similar a lo que sucede cuando se abre un frasco.

Por lo tanto, es mejor utilizar tubos o botellas opacas o bombas herméticas. Esto ayudará a que los ingredientes rindan al máximo.

¿Qué tipos de piel se benefician de ellas?

Las ceramidas son ingredientes "idénticos a la piel", porque se producen de forma natural en la epidermis.

Esto las convierte en un ingrediente ideal para todos los tipos, incluso para las pieles más sensibles, propensas a las grietas o grasas.

Son incluso seguras para usar alrededor de los ojos.

¿Con qué ingredientes funcionan bien?

Estos lípidos on más eficaces cuando se combinan con otros ingredientes "idénticos a la piel" como los ácidos grasos, los aminoácidos, la glicerina y el colesterol.

Estas mezclas de lípidos son excelentes para mejorar el tono y la textura de la tez, y para reducir los signos de irritación.

Como no hay un solo ingrediente antienvejecimiento que lo haga todo, asegúrate de que tu producto enriquecido con ceramidas también esté formulado con antioxidantes e ingredientes restauradores de la piel como el retinol, la niacinamida, el ácido linoleico y los péptidos.

¿Te ha gustado este ingrediente? Pues te encantará el activo dragon's blood.

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